jueves, 10 de mayo de 2018

Mi mundo entre animales. 2ª parte

Este artículo, es una prolongación del publicado el 30 de enero de 2017. Desde esta fecha, he conocido nuevos paisajes.

En ocasiones, he perdido la oportunidad de ver fauna salvaje en libertad o animales domésticos, que me han sido vedados por la altura del terreno, las inclemencias del tiempo o simplemente, por la inaccesibilidad de su hábitat natural. Ese ha sido el caso de los tigres en el Parque Nacional de Chitwan, o de los yaks en Nepal.

No me reconforta saber que "no importa que no haya visto el tigre, porque él si me ha visto a mí". También he lamentado que para ver y montar un yak en el Nepal, debía subir al menos a 5,000 metros de altitud.

Sigo interesado en ver tiburones blancos y avistar ballenas; observar bueyes almizcleros y gaúres; gorilas, tigres y leopardos en libertad.

También deseo montar en camello bactriano,  elefante africano, yak y viajar en un trineo tirado por perros o por renos.

Sri Lanka, es un buen sitio para avistar ballenas, así como la Península de Valdés, en América.

En África del Sur, también se pueden avistar, así como tiburones blancos.

Namibia es un buen sitio para ver una colonia de elefantes marinos y Costa Rica, es un paraíso para observar la puesta de tortugas marinas.

En el norte de Mongolia, hay pueblos que montan en reno y más al sur, los hay que se desplazan también en camello bactriano.

En Noruega y Finlandia, podría viajar en trineos tirados por  perros o por renos, e incluso, en el gran norte, emocionarme con el frío horizonte quebrado por la silueta de los bueyes almizcleros.

En las inmensas praderas americanas, pastan aún, manadas de míticos búfalos americanos y caballos mustangs, que galopan con sangre española en sus venas.

Centro África, llama a la aventura, para subir densas selvas de montaña en busca de gorilas.

En África Oriental, es posible hacer un safari a lomos de elefante africano e incluso quizás más emocionante pero improbable, cabalgar a caballo, entre mamíferos africanos de la sabana.

Son muchos los sueños, que pueden hacerse realidad en parte, con tiempo, salud, determinación y suerte.

Pero lejos de lamentarme por las ocasiones fallidas o de soñar momentos que aún no han llegado, y ni siquiera sé si llegarán, quisiera referirme a la fauna que he tenido el privilegio de disfrutar recientemente.
                                           
                                            VIETNAM

Búfalo de agua 
 

CAMBOYA





ETIOPÍA



Cocodrilo del Nilo

Dik dik, el antílope más pequeño del mundo
                                   Dos buitres y  un chacal

                                     



Ascenso al volcán Erta Ale en dromedario
Caravana en el desierto del Danakil



En el territorio Afar


INDONESIA

 
                                           Mono nasico
                           Reserva de orangutanes en Borneo


Cerdo salvaje en Borneo
Ascenso al volcán Bromo a Caballo

Araña 
                                                Cicada
                          Cocodrilos y dragones de Komodo


Gallos de pelea
                                           Murciélago
  Serpiente pitón


                                               Iguana
                                               Civeta

                        Monos ladrones en un templo de Bali
                     Método de ahuyentar los monos ladrones

EGIPTO
Cocodrilo del Nilo
Cría de cocodrilo del Nilo

                                    De nuevo dromedarios



                                     
         INDIA     
       Encantador de serpientes con una cobra     

Tócala, que yo la sujeto
Ascenso al fuerte Amber

NEPAL
Baño con elefante

Ciervo en Chitwan
Rinocerontes asiáticos
Gavial 






































viernes, 4 de mayo de 2018

Los libros de mi vida

La p con la a pa; la m con la a, ma, y así, poco a poco, aprendía a arrancar los sonidos y las ideas de los textos escritos.

Ya de niño, leía lo que llamábamos entonces, los tebeos. Aquellos dibujos con figuras como Carpanta, O Mortadelo y Filemon, El Capitán Trueno, Zipi y Zape, El Jabato, El llanero solitario, el Botones Sacarino, etc., dieron paso a Roberto Alcázar y Pedrín,  Hazañas bélicas, etc., y supusieron el primer paso hacia la lectura y mi formación humana.

Con los años, los gustos de lectura se sofisticaron y leí las novelas del oeste, de Marcial Lafuente Estefanía, para seguir con Julio Verne y otros textos, que me hicieron soñar con lejanos mundos que vería más tarde que nunca.

Eso recordaba, cuando hace unos meses, pisaba islas exóticas, y recónditas, que consideraba inaccesibles para mi vida y me refiero a Sumatra, Java y Borneo, por ejemplo. Más recientemente, pensé lo mismo al sobrevolar el Everest o verme entre monjes budistas y santones hinduístas.

Pero antes de llegar a esta tardía, pero ansiada realidad, tuve que "beberme" muchos libros de texto, en mis distintas etapas formativas, como la preescolar, la secundaria y la universitaria.

"Ingería" numerosos conocimientos, sin saber porqué, ni para qué, ni cómo podría sacarle provecho a aquéllos costosos esfuerzos que iban llenando mis ojos de dioptrías.

Cada octubre, olía con satisfacción, la tinta de los nuevos libros de texto y más tarde con los años, olería los tesoros bibliográficos con olor a libro viejo, humedad y polilla.

Acariciaba los libros, los olía, transportaba su peso en mi cartera y de todos ellos, aprendí conceptos, ideas y técnicas. Poco a poco, fueron estructurando mi mente, desarrollando mi intelecto y llenando mi vida de sueños y conocimientos.

Todo se almacenaba en mi joven cerebro, añadiendo palabras a mi vocabulario, que ya se hacía mayor, hasta permitirme, sin darme cuenta, ser lo suficientemente culto.

No es que yo fuera más inteligente que otros, es que tuve la suerte de nacer en el seno de una familia, con necesarios medios, aunque no boyantes, y la suficiente visión, para darme en herencia, la riqueza más preciada: la formación, la curiosidad, la autosuficiencia y la capacidad de emocionarme con el conocimiento en todas sus manifestaciones.

Mis ansias juveniles, se decantaron por numerosas enciclopedias de fauna animal. Más tarde, la carrera universitaria, me permitió profundizar en esa rama del saber e hice de ello, mi vocación y medio de vida.

Con los años, volví los ojos a otros conocimientos humanos que otrora no llamaron mi atención: historia, arte, geografía y etnografía, me abrieron nuevas inquietudes que tal vez, algún día me lleven al campo de la filosofía.

Si alguien me pregunta qué autores me gustan más, contestaría que Ken Follet y Noah Gordon. Pero si me preguntaran qué libro leo ahora, diría que ninguno. Y si quisieran saber cuando leí mi último libro, diría que no me acuerdo.

¿Qué ha pasado pues, para que haya llegado a esta situación? ¿Qué ocurre para que ni siquiera lea cuando se celebra el día del libro acompañado por una rosa?

Sencillamente, que en vez de leer magníficos libros de autores consagrados, no paro de escribir artículos en mi blog.

He pasado de ávido aprendiz del conocimiento ajeno, a empedernido escritor de ideas propias, con poca fe eso sí, de ser un exitoso escritor. Un artesano de la palabra, que difunde sus ideas;  un modesto setentón, que disfruta haciendo de albañil de la literatura, uniendo palabras como ladrillos, para hacer bonitos edificios de sabiduría. 

Un cúmulo de experiencias, en las que se encuentran los abrazos, las miradas, las sonrisas y la interrelación que realizo con otros seres humanos de los cinco continentes, con corbata o con taparrabos; en la selva o en desierto; en la opulencia o en la indigencia; pero siempre, con la curiosidad, el respeto y el amor por la vida humana, de este planeta que no cesa de girar.   


martes, 1 de mayo de 2018

India y Nepal. Capítulo 16: Epílogo del viaje

Cuando viajo por el mundo, me gusta deambular por las estrechas callejuelas, mezclarme entre la gente, respirar sus formas de vida y si es posible, relacionarme con ellos.

Son numerosos los testimonios gráficos que tengo con gentes de muy diversos orígenes, razas, costumbres y creencias. No son sólos recuerdos, son también vivencias y experiencias que han forjado en cierto modo, lo que hoy soy. 

Siempre digo que "Viajar es leer la vida" y en los últimos años, no paro de leer por las rincones del mundo. Ello, me ha supuesto una gran riqueza y evolución personal.

El viaje a la India y al Nepal, ha inundado de colores mis retinas; de sabores mi paladar; de amistad el corazón  y de aventuras mi alma viajera. 

Ha sido mucho, pero no ha sido suficiente. En el fondo, sé que he pasado por estos dos países, con demasiada rapidez e incluso, con bastante superficialidad.

Viajé con la filosofía y los contactos de Helpx, durante dos años. Viví en casa de lugareños de cada país y conocí de verdad, sus sueños, dificultades y formas de vida. Aprendí sus costumbres y generé buenos sentimientos que me fueron correspondidos.

No ha sido así en este viaje. No he aprendido todo lo que quisiera de sus gentes y he sido casi un turista de aluvión que ha pasado por la India y el Nepal, sin que ambos países hayan pasado por mí.

Sólo he tenido contacto continuado con los guías del viaje, pero con una relación clientelar. La sola experiencia humana que de verdad de verdad he tenido, fue con una pareja de jóvenes nepalíes, con los que pasé una tarde - noche llena de encanto y alegría, llena de sueños y fe en el futuro, que incluso me invitaron a su próxima boda.

La India y el Nepal, son dos naciones cargadas de historia, magia y espiritualidad. Tengo que volver a comprender la maravillosa realidad que representan, a pesar del atraso de su desarrollo, la economía de supervivencia y la picaresca que ésto implica.

Quiero volver, viajar lentamente y dejar que estas milenarias culturas, impregnen mi ser de su preciado mundo.  

India y Nepal. Capítulo 15: Religiones principales

HINDUÍSMO

Lo practican 800 millones, es decir, el 80´5% de la población de la India.

Es la tercera religión más importante del mundo. Se subdivide en una gran cantidad de escuelas diferentes, como son los visnuistas, shivaístas, panteístas y politeístas.

Es una religión politeísta original de la India, que carece de un sistema estructurado y homogéneo de creencias, por lo que es muy importante seguir los textos sagrados, vedas y determinadas normas de conducta. 

Respetan el sistema social de las castas y un ritual específico de matrimonio.

Se caracterizan por la reencarnación y la existencia de un ser supremo (Brahma), en el que el alma del hombre aspira a diluirse cuando se libera del cuerpo y consigue abandonar su Karma.

Los principales dioses son Rama, Shiva, Visnú, Krisna y la diosa Kali

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ISLAMISMO

Es la religión con más seguidores del mundo y la segunda de la India, con 150 millones de seguidores, lo que representa el 13 % de la población total del país.

Fue creada en el año 622 en la Meca, su gran ciudad santa. Llegó a la India durante el Imperio Mogol. 

Su doctrina profesa la fe, la limosna, el ayuno del Ramadán y la peregrinación a la Meca. Además, ha abandonado la idolatría 

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SIKKISMO

Cuenta con 20 millones de fieles, es decir, el 2% de la población total de la India. Se distribuyen principalmente, por el Estado del Punyab.

Surgió en el siglo XV, como reacción a las prácticas del hinduísmo y del islaminsmo. Son monoteístas y se oponen al sistema de castas.

Se les conoce porque se dejan el pelo largo, se lo arreglan con un peine de madera, usan siempre un brazalete de metal, ropa interior de algodón y portan una daga.

Su templo más sagrado es el Templo dorado de Amristri

Tienen una moral sexual muy conservadora, prohiben el uso del alcohol, y admiten la guerra santa. Al igual que los hinduístas, creen en la reencarnación y el karma; además, son vegetarianos

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BUDISMO

Surgió en la India y es la quinta religión más importante del mundo.Tres de las cuatro ciudades más sagradas del budismo, se encuentran en la India. Se encuentran principalmente en el norte de la India y sus principales comunidades, están en Benarés, los Himalayas: Jamm, Cshemire, Himachai Pradesh y Sikkin, donde el lamaísmo es la tradición budista predominante.

Cuenta con 8 millones de seguidores en la India, es decir, un 1% de la población.

No creen en dioses ni en dogmas y sienten un gran respeto y amor por todos los seres vivos. Practican el Dharma, un medio para alcanzar la felicidad y liberarse del sufrimiento. Tienen muchas escuelas diferentes.

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JAINISMO

Lo practican 5 millones de indios, es decir, un 0,5% de la poblacion del país.

Esta religión, surgió en el siglo IV antes de Cristo. No es teísta y cree que la comprensión del Universo, está fuera de nuestro alcance. Son vegetarianos estrictos y fieles seguidores de la no violencia.  Sienten un gran despego por los bienes materiales como forma de descargar el alma de sus resurrecciones

Sus monjes se dividen en dos grupos: suetambares (vestidos de blanco) y digimbares (desnudos o semidesnudos a manera de renuncia)
                                     Digimbares






India y Nepal. Capítulo 14: Adiós India; adiós Nepal

El regreso de Chitwan a Kathmandu fue penoso. El camino era relativamente corto, pero infernal y peligroso. 
                               
Hicimos una parada para ver un puente colgante y estirar las piernas. 



Al salir del puente, me fijé, por deformación profesional, en una peculiar "sala de despiece de pollos" y pensé que el tratamiento por calor hace milagros.

De nuevo en ruta, observé un método de transporte animal muy típico en Asia y África.

Ya en Kathmandu, aproveché para hacer las últimas compras. Compré tela marrón y azafrán, como la de los monjes budistas. Para ello, subí por un tétrico edificio de estrechas escaleras que podía ser una insegura ratonera. Conseguí mi propósito y de paso, fotografié la mano del que cortó mi tela. Merece la pena verla.  

Volví a la tienda de un avispado vendedor que intentó venderme colgantes de hueso de yak a precio de caviar, pero se avino a razones y le compré bastantes cosas. Me dijo que me había apreciado como persona. Fue el mejor halago que pudo hacerme. He aquí la foto de su tienda y mi foto con él. Algún día le veré, si vuelvo, como espero, a Kathmandú.  




Visitamos entonces un precioso parque botánico, que era un florido paraíso en medio del caos de la ciudad. Serviría de solaz descanso antes de despedirme de Kathmandu.












Volamos luego a Delhi y desde allí a España. Nuestra gran experiencia por India y Nepal, había terminado. Nos quedan los recuerdos y el firme propósito, de volver a esta lejana y maravillosa forma de vida.