lunes, 1 de junio de 2015

Niki de Saint Phalle

Por sugerencia familiar y en prueba de buena voluntad, visité una vez más, el Museo Guggeheim en Bilbao. 

Lo confieso. No tenía idea de quién exponía, ni sabía quién era Catherine - Agnes Fal de Saint Phalle, conocida en el mundo del arte, como Niki de Saint Phalle.

Parisina franco norteamericana, nació en 1933 y murió en el año 2002

Violada por su propio padre a los 11 años de edad y tras ejercer como modelo de pasarela, encontró en el arte de vanguardia, su realización personal.

Al ver sus primeras obras, pintadas con la ayuda de un fusil, ya intuí que no estaba muy en sus cabales. 

Al leer su biografía, comprobé que había tenido un brote de esquizofrenia y tuvo que ser, incluso tratada con electroshock.

Una de sus obras, es una camisa de uno de sus maridos, clavada con gruesas puntas y llena de agujeros de disparos. 

En otra se representaba con chinchetas con los pinchos hacia afuera, en los senos y en la vulva, como advirtiendo a los hombres, del riesgo de acercarse a ella, lo cual y bien mirado, era de agradecer.

Sin embargo, en aquella época, escribió su "Muro de la rabia", en el que relataba los razones, por las que disparaba.


Debo decir, que comparto con ella, muchos de los motivos de su rabia, sin que ello quiera decir, que comparta sus "ánimos de fusil"

Seguramente, el trance con su padre y las decepciones con sus maridos, sembraran en ella el ansia de la lucha feminista, a todas luces,muy avanzada para su tiempo.

A los 31 años, comenzó a pintar y a hacer esculturas de Nanas, unas gigantescas y voluptuosas figuras femeninas, con las que pretendía "aplastar al sexo masculino"

Política, feminista y transgresora, expuso en Estocolmo una escultura, que para entrar en su interior, el público debía hacerlo por la vagina de la nana, lo que incluso en la avanzada Suecia, supuso un fuerte revulsivo.

Al final de su vida, dedicó su esfuerzo artístico, a la creación del Jardin del Tarot, de indudable personalidad, belleza y color.

Reconociendo su arte y comprendiendo su trayectoria vital, no es el 
tipo de arte que más me satisface.










 




 




 








Llantos de jardín

El cielo plomo entristece mi corazón. No llueve, pero las hojas de los árboles, lloran el rocío.

Entre el exultante verde del césped, hay malas hierbas en "orejas de burro", las flores, salpican el paisaje de color.

Las abejas duermen la mañana. No polinizan mis frambuesos, esperando el dulce sol de Cantabria.

Los árboles parecen retratados, ante la ausencia de brisa.

Vivir en Cantabria, es un privilegio y también una filosofía.  La melancolía, también es belleza y sentimiento

Mientras, los electos en listas cerradas hechas por las herméticas cúpulas de los partidos, deciden con quién (dicen ellos), les hemos "mandatado" pactar.

En esta semana clave, los "pactos contra" dibujarán el poder político del momento.

El juego de la política, no será tanto, combinar programas electorales y acciones de gobierno, como "dame la silla, que me siento yo".

La cuestión, es "pactar", para "pastar" las ya esquilmadas praderas de los presupuestos del Estado.

El plomo celestial, parece un reflejo de las grises maniobras, por la tarta del poder.

Me queda la belleza de mi pequeño paraíso personal









Escalando mi Everest

He cubierto otra etapa. Esta vez, la ascensión no ha sido especialmente complicada. El tiempo me ha acompañado; y los lectores, han recompensado mi esfuerzo. 

Ojos verdes, pardos, azules e incluso negros, han llevado mis ideas a mis lectores del mundo.

No los conozco, pero por el origen geográfico de las entradas al blog, intuyo multitud de razas, pueblos y mentalidades.

Han leído mis pensamientos libres, los documentos de seguridad alimentaria y mis inquietudes viajeras.

Les envío mi propia esencia y forma de ser y a tenor de los resultados parece que les gusta.

Ellos me conocen, pero son mis destinatarios desconocidos, que me leen, pero no interactúan.

Siento agradecimiento por su interés, intriga por su identidad y curiosidad por lo que piensan de mi trabajo.

Mientras, he seguido la escalada hasta llegar a los 6,400 metros (entradas del blog) y tengo cada vez más cerca, la cima del mundo, mi Everest personal. 

Próxima parada, los 7,300 metros






Procedencia geográfica de mis lectores

Pitos, boinas y barretinas


El pasado sábado, lo pasé en Bilbao. Asistí a una reunión familiar, de abrazos y gastronomía.  

Las calles estaban tomadas por la alegría y la esperanza de un campeonato. Las fachadas y  las cafeterías, estaba engalanadas de banderas rojiblancas. 

Una marea humana, subía y bajaba por la vida de la ciudad. Familias completas, grupos de jóvenes,  personas aisladas, inclusos numerosos perros, iban con camisetas, pañuelos e incluso monumentales boinas, como señal de identidad y orgullo de un pueblo.

Incluso vi numerosos bebés, con la camiseta del "Atleti" sobre su abultado pañal, en cochecitos también engalanados de rojo y blanco.

Las medianas de las avenidas, tenían igualmente sus macetas con flores en bandas blancas y rojas.

Faltaban sin embargo, miles de "bilbaínos",  que ya se habían desplazado a la Ciudad Condal, para asistir a la final de la Copa del Rey de fútbol.

No estuve en Barcelona, pero puedo asegurar, sin equivocarme, que también allá, reinaba la alegría, la fiesta y la expectación, ante el partido donde dos equipos, se disputarían el preciado título.

Hasta aquí, todo normal, a resultas de la posible "pitada", a los primeros compases del Himno Nacional, como una bofetada a todos los españoles, en la cara de nuestro Rey Felipe VI

Recuerdo que décadas antes, tras un acto vejatorio que sufrió nuestro Rey Juan Carlos I en el País Vasco, se desencadenó un intento de golpe de Estado, siendo una de sus excusas, la afrenta recibida aquél día, en aquél lugar.

Lo cierto, es que se tiñe la lamentable afrenta, como un derecho a la libertad de expresión, cuando se trata de un hecho alentado desde el poder o de sus aledaños, con el claro fin de humillar la Nación española, mofándose de sus símbolos.

Alguien en su cinismo institucional, compartió junto al Rey el palco de honor del estadio, mientras como mínimo, entiende y disculpa, que se mancille el honor de España.

Recuerdo una antigua expresión:

"Organiza la manifestación y luego sube al balcón a recibirla"

La nación española, no puede tolerar más humillaciones. Nuestras instituciones, deben aplicar la legislación vigente y si es necesario, modificar la ley.

La inmensa mayoría de los españoles, queremos que se castigue, cuando menos, a los que han convocado e incitado al ultraje de nuestros símbolos.

Los bien nacidos, queremos borrar la cínica sonrisa, de quien se empeña en destruir nuestra convivencia.

Un gobierno democrático, está legitimado, para aplicar la legalidad, con mesura, sí, pero si complejos.

No valen medias tintas, la decencia y nuestro honor, así lo exigen.