martes, 28 de junio de 2022
Soñar la vida
lunes, 20 de junio de 2022
Hijos por el mundo
A los 23 años, marché a Francia, para cursar un master con mi título universitario en el bolsillo. Viví los primeros dos meses en Lyon, perfeccionando el francés. Allí coincidí allí con numerosos becarios internacionales. Fue apasionante compartir aulas con estudiantes de unas 50 nacionalidades y profesiones diferentes.
Había americanos del norte y del sur, africanos, procedentes de las antiguas colonias francesas, asiáticos y por supuesto, europeos. Entablé amistad con Lidia Vallecillo, economista nicaragüense de gran corazón y comunista ideología; una uruguaya que me enseñó a bailar tangos; una peruana de Arequipa; una ecuatoriana de Quito; un canadiense de Quebec; un miliar chileno, ex gobernador militar de la isla de Pascua; un director de cine chileno, pro Allende; un iraní ingeniero de industrias petrolíferas; e incluso una preciosa malaya, llamada Lin, que de haber querido ella, me habría ido a vivir para siempre a su exótico mundo. Obvio decir, la preocupación de mis padres cuando la conocieron e intuyeron la posibilidad de perderme en la distancia.
Aquellos meses, fueron previos a la revolución iraní, con la llegada a su país del Ayatolá Jomeini, hasta entonces, refugiado en Francia; al sangriento golpe de estado de Pinochet en Chile y al fin de la guerra de Vietnam.
Terminados mis estudios, trabajé casi dos años en una importante industria pesquera en la República Islámica de Mauritania. 22 flotas pesqueras trabajaban para nosotros, entre ellas, españolas, coreanas, sudafricanas, rusas y japonesas.
Exportábamos pescado salado y seco a varios países ecuatoriales de África, especialmente, al Zaire. El comprador, un belga curtido en África, envidiaba los secos y abiertos paisajes de mi desierto mauritano y yo ansiaba conocer su verde e intrincada selva ecuatorial. Cuando los buques transportaban hacia el sur nuestra mercancía, mis sueños de viaje seguían sus estelas en el mar.
Tuve opción de trabajar en una fábrica de conservas cárnicas en Angola. Pertenecía a una importante compañía portuguesa que explotaba una mina de diamantes. Tenía una cita en Lisboa para acordar mis condiciones de trabajo. Sin embargo, dos días antes, sonó una preciosa melodía en las radios del país. La canción, Grandola Morena, marcó el inicio de la Revolución de los claveles y truncó mi nueva aventura.
Tiempo después, rechacé in extremis, una oferta de trabajo para hacer el censo ganadero del Sahara español, primero escoltado por el ejército español y luego, por el marroquí. Rehusé la aventura, a pesar de la llamada del desierto, por no inquietar en exceso a mi familia.
En mi posterior etapa de funcionario español, viví varias décadas de calma personal, sin abandonar mis inquietudes viajeras. Cubrí entonces misiones de la FAO y de la UE, en Honduras, Senegal y Argelia. También tuve intento fallido de ser Oficial de Nutrición de la FAO, para Iberoamérica y las antiguas colonias francófonas, tanto asiáticas como africanas.
Consciente de un mundo cada vez más globalizado, envié mis hijos a estudiar idiomas en el extranjero. Recuerdo una vez, que tuve uno en Australia y otro en EEUU, mientras yo me encontraba en África.
Alguien me dijo que debía tener un gen viajero, que me impulsaba a viajar por los paisajes del mundo. No sé si es cierto, pero cuando me jubilé y recuperé la libertad, cogí mi mochila y pisé los 5 continentes habitables.
Mis tres hijos, han vivido el mismo ambiente, sin embargo, cada cual ha escogido un diferente estilo de vida. Si hace poco besé las aguas del Golfo de Bengala en Tamil Nadu y del Mar Arábigo, en Kerala, ellos están en tres mares diferentes: el mayor, en el Pacífico; el mediano, frente al Mediterráneo y el menor, en el exótico Golfo de Tailandia.
Cada cual vive su mundo en libertad. Tienen "alas para volar y raíces para volver" y nuestros abrazos son frecuentes.
Mis padres respiraron cuando serené mis juveniles ansias de paisaje y sobre todo, cuando no me establecí en Malasia. También quedaron atrás mis lágrimas de silencio, cuando un hijo pudo establecerse en el Estado de Washington, en el Océano Pacífico Norte y otro en Chile, en el Pacífico Sur, mientras yo "vivía el sinvivir", frente al hermoso Mar Cantábrico.
Abrumado por la posible lejanía geográfica de dos de mis hijos, no me afectó tanto que el tercero se estableciera en el Mediterráneo.
Actualmente, vivo cerca de dos hijos junto al "Mare Nostrum· el "Mar entre Tierras", rodeados de extranjeros, que hibernan sus huesos en la luz del sur y vuelven, como las aves migratorias, al suave verano del norte.
Parece que nuestro gen viajero, se sosiega con los años, las raíces son mas fuertes que las alas y nos contentamos con esporádicos vuelos de ida y vuelta, para aterrizar en abrazos de familia.
lunes, 7 de marzo de 2022
Tambores de guerra. 5ª parte: Francia
He "vivido Francia" desde las noches de mis tiempos y la he considerado como mi segundo país, por mi formación en sus aulas, el acceso a su cultura, mi trabajo con franceses en sus antiguas colonias del África Occidental y mis lazos de amistad y familia que mantengo en ella.
Conozco pues su carácter, su grandeza, su nacionalismo, sus logros y también sus contradicciones. Francia y España, tienen mucha historia en común, no siempre positiva, pero no es cuestión, de hurgar en los desencuentros del pasado, sino en los valores que nos unen como vecinos y europeos.
Decía Napoleón, que "Las mujeres no son más que máquinas para tener hijos". En una aciaga batalla, perdió varios miles de soldados, comentando que no importaba, pues esa noche, sus mujeres producirían más hijos para Francia. El emperador, pensaba más en la grandeza, la gloria y el poder, que en sus ciudadanos. Lo cierto es que los franceses tienen un alto concepto del patriotismo y de la "grandeur" de su país.
La guerra "escribe" extrañas historias. En 1971, conocí un francés de origen alsaciano, que combatió con tres uniformes durante la 2ª Guerra Mundial. Primero, como francés, luego, como nazi, pues Alemania, consideraba Alsacia como parte de Alemania y finalmente, al ser capturado por los norteamericanos y considerarle francés, combatió con uniforme norteamericano.
Tras la 2ª Guerra Mundial, Francia concedió la independencia a casi todas sus colonias, aunque quiso guardar para sí, Argelia. Ello provocó una guerra de independencia y una grave crisis interna, entre el General de Gaulle, Presidente de la República y el General Salan, destinado en Argelia.
Durante mi trabajo en Argelia, constaté el doble sentimiento de admiración y rencor hacia la antigua potencia colonizadora. Paseando por la Casba de Argel, me describieron rincones de sus tortuosas calles, donde los argelinos degollaban a soldados franceses. Imaginé entonces, el dolor de sus madres por defender los intereses de Francia, como potencia invasora.
Callejones de sangre en la Casba de Argel
Francia conserva restos de su inmenso imperio englobados en el "Departamento de ultramar" (La Reunión, Guadalupe, Martinica y Guayana Francesa) y también, en la "Comunidad de ultramar" (Polinesia Francesa, Nueva Caledonia, San Martín, Wallis y Futuna, Mayotte, San Bartolomé, San Pierre y San Miquelón).
Mantiene igualmente una base de investigación en Terre Adelie, Antártida, que junto a la proyección de sus posesiones de ultramar, pueden garantizarle en el futuro, una parte del hipotético reparto de explotación del 6º continente
La religión mayoritaria en Francia, es católica, seguida del islam. Otras religiones -judaísmo, budismo y protestantismo-, también están representadas, aunque en menor medida.
Francia es golpeada reiteradamente por el terrorismo, sufriendo, en lo que va de siglo, 292 asesinatos por atentados terroristas.
Es uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y pertenece a la OTAN. La construcción europea es uno de los ejes esenciales de su política exterior y forma junto a Alemania, la columna vertebral que ahorma y sustenta la UE. Igualmente, sus FFAA, son un bastión importante en la defensa de la seguridad y los valores occidentales europeos
Personal militar activo: 268,000
Fuerza naval: 180 unidades. Portaviones: 4
Destructores: 40
Submarinos: 9
Tanques: 528
Vehículos blindados: 6.028
Cazas: 269
Helicópteros de ataque: 62
Países enemigos: Rusia, China y Corea del Norte
sábado, 5 de marzo de 2022
Tambores de guerra. 4ª Parte: India
4. INDIA
Durante la 2ª Guerra Mundial, siendo aún colonia británica, aportó más de dos millones de voluntarios al esfuerzo bélico de los aliados y también ayudó a las fuerzas del Eje. Murieron unos 90,000 militares en los campos de batalla. Por otro lado, se estima entre 2 y 3 millones de civiles muertos por la hambruna de Bengala en 1943.
La India alcanzó su independencia del imperio británico, en agosto de 1947. Actualmente, es la cuarta nación militarmente más poderosa del mundo, tras EEUU, Rusia y China.
Conflicto de Cachemira
Guerra indo - pakistaní de 1947
Guerra indo - pakistaní de 1965
Guerra de Liberación de Bangladés
Guerra indo - pakistaní de 1971
Enfrentamientos fronterizos entre Pakistán y la India
Conflicto indo - pakistaní de 2019
Población: 1.296 millones de habitantes
Personal militar activo: 1.444, 000
Fuerza naval: 285 unidades. Portaviones: 1
Destructores: 10
Submarinos: 16
Tanques: 4292
Vehículos blindados: 8,688
Cazas: 538
Helicópteros de ataque: 23
Las Fuerzas Armadas Indias, se modernizan rápidamente. El arsenal indio, incluye bombas nucleares, con sistemas que le permiten atacar objetivos ubicados en cualquier parte de Asia. También tiene una de las mejores fuerzas navales del mundo, capaz de controlar cualquier posición del océano Índico.
Sus principales enemigos son Pakistán y China, los cuáles cooperan militarmente entre sí.
La India celebra el Día de la República, cada 26 de enero, en conmemoración de la entrada en vigor de su Constitución en 1950. En esa fecha, tiene lugar un vistoso desfile militar, donde se exhibe el poderío militar y el entrenamiento de sus FFAA.
domingo, 27 de febrero de 2022
Tambores de guerra. 3ª parte: China




Una raza diferente, tradiciones diferentes, pero los
mismos sentimientos que otros pueblos del planeta
niña, de esta una nueva generación,
sirva para que la China, llamada a
liderar el S XXI, no cometa los
errores de otros países en el pasado











