martes, 21 de junio de 2016

Suecia 1. Sol de medianoche

04 horas y media del día más largo del año. Salgo para Bilbao y despego para Barcelona a las 07 horas. Malduermo en el aeropuerto y en las casi 3 horas de vuelo en el avión que me trajo a Goterburgo.

Emoción de reencuentro de amigos, tras 42 años sin vernos. Habíamos conseguido el milagro de contactarnos gracias a internet.

Hans y Kerstin, me ofrecieron un abrazo y una sonrisa. Aún fueron precisas 3 horas más de larga ruta en dirección oeste, para llegar a su casa, ubicada a 30 km de Noruega.

La amplia autopista, estuvo siempre jalonada de inmensos bosques de coníferas y blancos abedules. Periódicamente, bordeábamos algún lago. La carretera se fue estrechando a la par que los árboles parecían ser más altos, cerrando la luz del cielo.

Paramos a comer. Mi plato consistió en 6 preparaciones diferentes de salmón, aquí verdadero rey de las mesas suecas.

Observé a mis amigos. Las décadas transcurridas, habían caído sobre sus físicos, pero aún tenían muchos caminos por recorrer.

Reanudamos la marcha y la carretera se olvidó súbitamente del asfalto. Algunas señales de tráfico, advertían del posible riesgo de alces, pero no pude verlos. Un precioso lago impresionó mis retinas y en un quiebro de la ruta, y súbitamente apareció la casa de mis amigos.

Era como todas las que vimos salpicando el precioso paisaje del camino. De madera, pintada de rojo, amplia, hermosa e integrada en el lugar. Parecía anunciarme unos días inolvidables.

Gabriela, una preciosa  y joven sobrina de Kerstin, apareció en escena. Su sonrisa y alegría de vida, iluminó el ambiente.

Vimos perder a España en el campeonato europeo de fútbol,y cenamos panes suecos con cremas de quesos, mantequilla y té.

Hablamos con la sonrisa puesta; ellos, muy suecos, más bien en susurro. Aún no he aprendido mi primera palabra en sueco. Bastante  tenía con oírles y comunicarnos en un perfecto frenchglish asesinando así, tanto la lengua de Victor Hugo, como la de Shakespeare.

Era medianoche y el cielo estaba iluminado por el sol de medianoche. Fue hora de retirarse y dormir profundamente, en la silente noche ausente.

Desperté sobresaltado y sudoroso. Un mal sueño me había desvelado. El cielo era aún más claro y la luz bañaba mi cara. El reloj marcaba las 03:30 horas. Pensé que mi reloj biológico se había descompensado, pero comprendí mi error, al recordar las dos tazas de té negro qe me había echado al garguero.

Encontré consuelo frente al teclado del ordenador, para conciliarme con mis lectores, a los que había abandonado hacía varios días.

Esto es Suecia. El destino parece anunciarme fauna salvaje, paisajes grandiosos, pesca y paseos en canoa por el lago, paisajes jalonados por casa rojas de acentuada pendiente y graneros "barns" con el característico corte de tipo holandés, tan frecuentes también en los Estados Unidos.

Mi cuerpo, derrotado por las circunstancias, me pide horizontalidad por lo que me despido de mis lectores, para acopiar fuerzas y poder disfrutar de la grandeza de este país.

Os prometo crónicas nórdicas, para compartir con vosotros, las experiencias que viva en este hermoso norte.














2 comentarios:

  1. Espero y deseo que todo te vaya bien.... marchaste sin poder decirte buena suerte en tu nueva andadura...te deseo mucha suerte un abrazo.

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  2. Espero y deseo que todo te vaya bien.... marchaste sin poder decirte buena suerte en tu nueva andadura...te deseo mucha suerte un abrazo.

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