sábado, 25 de junio de 2016

Suecia 8. Lucios y nenúfares

Si me preguntan qué has visto en Suecia, la respuesta es muy fácil: amigos, lagos, bosques y alces. No he tenido especial predilección por las piedras y estoy lejos para ver el Ártico.

Así pues, hoy ha tocado lago, pero con emociones fuertes.

Una vez más, el motor del barco dejó de funcionar por lo que mis manos están llenas de ampollas, de remar, como en los viejos tiempos de la juventud. Primero en bote de remo y finalmente, en kayak, con una fuerte tensión para no caerme en tan inestable embarcación.

Una de las emociones, fue nadar en las heladas aguas del lago, dando brazadas entre nenúfares de flores blancas o amarillas.

Quizás por el frío o por las bromas que gastábamos, no paramos de reír. Ya en casa, continuó el buen humor, al mezclar las distintas especialidades gastronómicas que todos habíamos portado de nuestros respectivos países.

Recuerdo en mi juventud sevillana, ver una inglesa comiendo aceitunas mojadas en café con leche. Viene igualmente a mi memoria, la ocurrencia de un americano, que quería comer jamón ibérico de bellota calentado al microondas, añadiéndole luego kepchup. Cuando esta mañana, alguien intentó simultanear chorizo picante de León con fresas, no pude menos que echar una sonrisa.

Esta tarde Hans y yo, volvimos al lago, con el serio propósito de engañar al menos un pez con la caña de pescar. Fui por ir, porque me esperaba una aburrida actividad, o al menos eso pensé yo.

El agua era un espejo en el que se miraban los árboles de la orilla.estaba obscura pero transparente y la plateada cucharilla de mi caña, parecía un pez dispuesto a ser comido.

Sentí fuerte tirón y la caña se curvó. No llevaba más de un minuto con la caña cuando un gran pez, había caído en mi anzuelo.

Un gran lucio peleó contra mí, pero tenía perdida la batalla. `Le izamos al barco y continuamos la pesca durante dos horas más, pero sin resultado.

Ya en casa, comprobamos que medía 95 cm y pesaba 3,850 Kg. Habíamos tenido una jornada hermosa de amistad, risas y emociones. Bebimos un cava alemán, abrimos un queso picón, que olía como nunca había olido otro igual y mis amigos debieron pensar que los españoles, comemos cosas muy raras.

Pero las emociones fuertes, serán las de mañana domingo, cuando sepamos los resultados electorales en España. Espero que mis compatriotas tengan la suficiente madurez, para saber escoger lo que necesitamos.

 
 



 
 

 















   



 


 
 
   

 


 


 


 
 
 





 
 




   
 



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