martes, 26 de abril de 2016

Mirando atrás

Tengo más camino a mi espalda, que sendero por delante. Estoy en la edad de mirar atrás, evocar recuerdos y juzgar mi propio pasado. En definitiva, soy un viejo.

O tal vez, sea tan solo un niño en un cuerpo viejo. Porque aún tengo curiosidad, ilusión, ganas de reír, empezando por mí mismo y ganas de viajar por el mundo y por la vida.

Siendo joven, estaban de moda los galanes maduros, "a lo Victor Mature", por ejemplo y cuando llegué a la teórica edad de la madurez, los actores "sex simbol", tenían aspecto aniñado, como Brad Pitt o Tom Cruise.

Parecía que el destino hubiera jugado una mala pasada a los de mi generación, que ya teníamos bastantes dificultades amatorias, en la época tardofranquista en blanco y negro.

Ni qué decir tiene de los comentarios de "guerra de sexos", cuando las mujeres dicen que

"Los hombres "nunca maduramos y que nos pudrimos, directamente"

Si parece cierto, que las chicas, maduran antes que los chicos.Hay estudios médicos, que incluso han controlado la evolución del cerebro humano y por tanto, su madurez intelectual.

Psiquiatras, psicólogos, filósofos, docentes e incluso confesores, todos ellos, me superan con amplitud en este tema, del que soy casi un lego.

Sin embargo, como padre, como abuelo y como viejo, he indagado un poco sobre este tema y he encontrado perlas que ayudan a conocernos y a ser mejores. Pero,

¿Qué es la madurez?

La Real Academia Española (RAE), la define como

"El juicio sensato y la edad de un individuo que disfruta plenamente de sus capacidades, sin haber alcanzado la ancianidad"

También define la madurez emocional:

"Capacidad de aceptar la realidad de las personas y las cosas"

Y además, define la madurez psicológica: 

"Edad en la que una persona adquiere buen juicio y prudencia, lo que implica autonomía, conductas apropiadas a las circunstancias, ponderación y equilibrio, estabilidad, responsabilidad, cercanía afectiva, claridad de objetivos y propósitos, así como dominio de sí mismo"

La madurez, trasciende a un periodo cronológico y se vincula a una actitud y a un estado mental. En definitiva, madurez es la responsabilidad de ser uno mismo

Así, una persona, puede madurar en ciertos aspectos de su personalidad y no en otros.

Al meditar sobre estas perlas del pensamiento, he llegado a la conclusión, a fuer de ser honesto conmigo mismo, que a pesar de mi edad, aún hay aspecto o hay momentos, en los que la madurez no es plena.

No me avergüenza reconocerlo, pues nuestro sino es ser imperfectos y el que crea que es perfecto, ya no lo es por el hecho de creerlo.

Y si quieres saber si has alcanzado la madurez, responde esta en cuesta:

1 ¿Pierdes el control de tus emociones? Lo ideal es aprender a responder, no a reaccionar. No reprimir las emociones, pero aprender a modularlas.

2. ¿Te responsabilizas de tus actos?  
Las personas emocionalmente maduras, asumen las consecuencias de sus actos y no culpan a los demás de sus propios errores. Decía Wiston Churchill, que 
"El precio de la grandeza, es la responsabilidad"

3 ¿Guardas los resentimientos? 
Las personas maduras, aceptan la disparidad de criterios sin problemas..

4 ¿Te conoces a ti mismo? ¿Conoces tus fortalezas y tus debilidades? 
Si eres una persona madura, no intentarás imponer tu expectativas, ni harás demandas absurdas.

5 ¿Intentas quedar bien con todo el mundo renunciando a tu propia personalidad? 
La madurez implica el deseo de mejorar, aprender y crecer en función de la propia satisfacción, no de lo que deseen los demás.

6 ¿Aceptas la realidad de la vida y las personas tal cual son? 
Es preciso mantenerse serenos para aceptar lo que no puede cambiarse, tener el valor de cambiar lo que se puede y tener sabiduría para discernir la diferencia

7 ¿Sabes estar solo? ¿Disfrutas de tu propia presencia?

8 ¿Aceptas con deportividad cuando pierdes? 
Las personas maduras, aprenden de sus errores y no se quejan de los resultados”

9 ¿Tienes capacidad para percibir la gama de grises? 
En esta vida, nada es absoluto, sino relativo; todo tiene un punto medio.

10 ¿Te desesperas ante los retos de la vida? 
Si eres maduro, buscas la solución correcta e intentas ser asertivo. Tomas decisiones y emprendes acciones necesarias. En resumen, practicas un PH; es decir, piensas y haces.

¿Verdad que siempre se puede madurar un poco más?

Personalmente, quisiera ser lo suficientemente maduro, para andar por la vida y dar un buen ejemplo a mis hijos y nietos, sin olvidar el niño que todos llevamos dentro.

En cualquier caso, resuenan en mi las sabias palabras de Borges:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida

en la próxima trataría de cometer más errores

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido

De hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad

Sería menos higiénico

Correría más riesgos

haría más viajes

contemplaría más atardeceres,

subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido

comería más helados y menos habas,

tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata

y prolíficamente cada minuto de su vida;

claro que tuve momentos de alegrías.

Pero si pudiera volver atrás trataría

de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,

solo de momentos, no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca

iba a ninguna parte sin su termómetro,

una bolsa de agua caliente,

un paraguas y un paracaídas;

si pudiera volver a vivir

comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 

Daría más vueltas en calesita,

contemplaría más amaneceres,

y jugaría con más niños,

si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...

y sé que me estoy muriendo









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 Gracias, Borges






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